Estamos en la empresa laborando. Escuchamos un llamado a nuestro nombre o nos llega un comunicado donde nos piden que nos acerquemos a la oficina del superior para hacer un acto de retroalimentación, el sudor empieza a invadir la frente y un pequeño vacío recorre nuestro interior mientras nos dirigimos con pasos lentos, sosegados pero llenos de pánico a un lugar que le tememos atrozmente. ¿Por qué?

 

La Mala Imagen de la Retroalimentación

Nos hemos formado la idea que una retroalimentación es igual a una carta de despido y todo nuestro síndrome paranoide -que nunca antes había estado presente- empieza a surtir efecto. Esta es una falsa imagen que se ha formado en las empresas, a estos procesos, que lo que buscan realmente, es confrontar aquellas falencias, deficiencias y/o actitudes, que puedan estar afectando ciertos procesos, con el fin de buscar soluciones, aplicar correctivos y hacer seguimientos. Ese es el temor que sentimos frente a la retroalimentación. Tememos que ella venga acompañada de una sanción, de una suspensión o una terminación de contrato.

 

No es fácil, porque realmente a nadie le gusta que se le haga un llamado de atención o un jalón de orejas. Sin embargo, debido a nuestro exceso de confianza, que nos hace creer que todo lo estamos haciendo bien y que no hay lugar a la falla, sucede, que cuando nos hacen una retroalimentación, se nos viene el mundo encima.

 

Sin embargo, podemos cambiar esa mentalidad irracional frente a un proceso que se ha creado, justamente con el fin de que las personas adquieran una conciencia de su quehacer, de su temperamento, de su conducta, o de sus formas de interrelacionarse. Retroalimentar crea un motivo para realizar una autoevaluación sincera que conlleve a mejoras sustanciales en la productividad y en la realización personal.

 

Esto conlleva entonces a un incremento de las destrezas personales, luego de identificar los motivos que llevaron a la retroalimentación. También permite el mejoramiento continuo en aquellas áreas de la conducta que han sido motivo del estudio de nuestro comportamiento.

 

¿Cómo Cambiar la Percepción?

Para cambiar la actitud temerosa frente a esta valiosa herramienta, es preciso tener en cuenta estos aspectos:

  • Ver la retroalimentación como una oportunidad de mejoramiento, más no como un castigo. La empresa debe enfocar sus esfuerzos en capacitar a quien o quienes realizan esta retroalimentación, como un apoyo o una guía que permita una mejor interacción y que ello se realice en un clima de armonía. La persona debe conocer los objetivos que se pretenden alcanzar y que, con sus palabras asertivas, permitan al empleado ser más eficaz.
  • Encontrar en la persona, no alguien a quién llamarle la atención, sino encontrar alguien que determinará, con su aporte, la buena continuidad. Esto forma un vínculo donde se cuestiona a la persona en el qué va a pasar luego de  que se realizó la retroalimentación

Es bueno conocer qué piensan sus empleados acerca de este procedimiento, excesivo y aterrador para muchos. Nuestra empresa, ClarityWave™  cuenta con una poderosa herramienta que le ayudará a realizar un diagnóstico a modo de que este proceso sea más amable y enriquecedor para los empleados y la empresa. Denos el gusto de atenderlo y proveer respuestas a todos sus requerimientos para que su personal esté contento e identificado con la empresa.

 

                                                                                                                                 

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